viernes, 16 de abril de 2010

El amor hay que alimentarlo y cuidarlo


El amor no muere por causas naturales.
Muere por negligencia y abandono.
Muere por ceguera e indiferencia y porque se lo da por sentado.
Las omisiones son generalmente más graves que los errores cometidos.
El amor muere de cansancio, porque no se lo alimenta.
No dejamos de amar así porque sí, del mismo modo en que nos
enamoramos porque sí.
Cuando el amor muere, es porque uno o ambos amantes lo descuidaron,
no lo reaviviaron ni renovaron.
Como cualquier otro ser viviente, el amor requiere el esfuerzo de
mantenerlo sano.

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